Morelia, Michoacán

Colectivas y activistas feministas se mantienen en los espacios públicos, para impulsar el ejercicio de los derechos de las mujeres, la difusión de estos y el acompañamiento de las víctimas directas e indirectas de la violencia de género, señala Sofia Blanco, integrante de la colectiva Mapas.

Esta presencia traslada el foco de atención en la protesta en las calles de las colectivas a las víctimas y sus familias, en los casos que ellas respaldan y acompañan, sostiene.

También, tienen una actividad exponencial en las redes sociales, como herramientas de protesta, de lucha y de acercamiento de las mujeres con las instituciones.

A la par, se desarrollan procesos para la construcción de las víctimas directas e indirectas de la violencia de género como sujetos de derechos, que abarca asesoría, formación y acompañamiento, y que no necesariamente es evidente para el ojo público.

No obstante, la visibilidad de estas acciones puede verse mermada por la variación en la cobertura mediática, ya que, a diferencia de años anteriores, las actividades y las conferencias de prensa de las colectivas feministas no siempre atraen a los comunicadores, periodistas y reporteros.

De acuerdo con Sofía Blanco, estas condiciones pueden llevar a que los logros de la lucha de colectivas y activistas feministas sean apropiadas por actores políticos y en el poder.

Esto se observó en casos como la despenalización del aborto, donde el trabajo colectivo de análisis, en las calles, de estudios, investigación y compilación de datos, “una lucha totalmente de colectivas y activistas, donde lo que tocaba al gobierno fue contribuir a saldar la deuda histórica con las mujeres y cumplir lo mandatado por la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), no asumir el logro como suyo”, señala la activista.

Paralelamente, la ley de menstruación digna, impulsada desde el feminismo y que permanece sin cumplimiento en varios puntos, a pesar de que este proceso debía culminar este año, como que es la Secretaria de la Mujer (Seimujer) y no la Secretaría de Educación en el Estado (SEE) la que asume las acciones.

Además, se ha limitado a la entrega de paquetes menstruales, cuando se debe garantizar la gratuidad de estos productos a las escuelas mes a mes. La recaudación de productos menstruales mediante el Festival Jalo Fest se ha limitado a solo algunos municipios, y se promueve como un programa gubernamental, cuando se trata de una ley de aplicación general en el estado, expone la Sofía Blanco.

Agrega que una de las dificultades es que la iniciativa ciudadana de reforma o de ley precisa de alrededor de 30 mil firmas de apoyo, lo que hace prácticamente imposible que estas procedan, salvo que dispongan del respaldo de un legislador, lo que hace vulnerable el trabajo de las colectivas y activistas feministas a ser un botón político que genere votos, sin haber efectuado el trabajo necesario.