Lunes, 02 de Marzo, 2026, Morelia, Michoacán | Mauro Díaz / Acueducto Noticias.- Pese a que desde ayer surgieron los rumores de un paro del transporte público, para quienes no estuvieron pendientes de las redes sociales (como muchos adultos mayores) el paro del transporte público se manifestó hasta esta mañana, en la calle, en la espera y en la incertidumbre. No llegó primero como noticia, sino como ausencia: rutas que no aparecieron, paraderos llenos y tiempos que dejaron de ser previsibles.
En el entorno del Monumento a Lázaro Cárdenas, uno de los principales puntos de bloqueo durante el paro, un hombre de la tercera edad permanecía de pie con un papel en la mano. En él había una dirección escrita. Se acercó a distintas personas para preguntar cómo llegar a Carrillo. Algunos le decían que no sabían, continuando rápidamente con su camino, otros explicaron que la ruta verde —la que normalmente lo llevaba— no estaba circulando. Estaba en paro.
El hombre cruzó el monumento en busca de una solución, minutos después, una mujer que caminaba con su hija se le acercó. Revisó el papel y le explicó que la dirección anotada no correspondía a Carrillo, sino a otra zona del centro. Ella también se dirigía hacia allá. Decidieron esperar juntos una combi roja, que los llevaría al centro.
Pasaron varios minutos sin que apareciera ninguna combi que se dirigiera al centro. El flujo de vehículos continuaba hasta que la hija le mostró algo en el celular a su madre quien levantó la vista y dijo: “No va a pasar, están en huelga”.
La mujer le sugirió al hombre tomar un taxi. Él respondió que no podía, que solo traía dinero para el pasaje. Ella caminó hacia un taxi detenido a unos metros, cerca del monumento. Habló con el conductor. Regresó y le dijo al hombre: “Súbase”. El taxi arrancó, integrándose a un tránsito que continuó fluyendo de forma irregular.
A unos metros, otras personas avanzaron a pie. Caminaron anticipando sus bajadas habituales, midiendo distancias que normalmente no recorrían. Ajustaron sus trayectos sobre la marcha ante la ausencia de varias rutas. Aunque no se trató de una situación diaria, los paros del transporte ya han ocurrido antes en la ciudad, y algunas personas parecían saber cómo prevenirse: caminar tramos largos, combinar rutas o buscar alternativas desde el primer momento. Otros, en cambio, permanecieron en las paradas, observando la calle y preguntándose por qué el transporte que esperaban tardaba tanto en pasar.
Sin embargo, no todo el transporte estuvo paralizado. En el mismo punto, algunas rutas continuaron operando con normalidad. La morada y la azul siguieron pasando frente al monumento. Quienes lograron abordarlas subieron con rapidez, como si nada estuviera pasando.
Mientras tanto, los transportistas se concentraron alrededor del Monumento a Lázaro Cárdenas. Las unidades detenidas formaron filas y los choferes permanecieron en el lugar durante algunas horas. Algunos se sentaron a la sombra o sobre las propias unidades; otros sostuvieron carteles frente a cámaras y micrófonos mientras se ofrecían entrevistas a medios de comunicación. En distintos momentos, la espera se llenó de actividades diversas: conversaciones, descansos y, en algunos puntos, partidos improvisados de fútbol. Imágenes de estas escenas circularon más tarde en redes sociales.
El trasfondo de la movilización, según lo expresado por el representante transportista José Trinidad Martínez Pasalagua, fue la inconformidad del gremio ante lo que consideraron falta de transparencia y diálogo por parte de las autoridades estatales. Entre sus demandas estuvieron frenar la invasión de rutas, instalar una mesa permanente de diálogo con el sector concesionado, retirar el servicio federal y foráneo que realizaba funciones urbanas, presentar formalmente el proyecto integral de reestructuración de rutas, publicar los estudios de impacto del teleférico, otorgar garantías económicas a concesionarios afectados, transparentar las nuevas autorizaciones, entre otras.
Desde el gobierno estatal, el gobernador Alfredo Ramírez Bedolla calificó el paro como un movimiento de carácter político, desplazando la discusión del terreno de la movilidad al del conflicto de intereses. Así, mientras en la calle el paro se vivió como espera y desajuste cotidiano, desde el discurso oficial se le nombró como un movimiento de carácter político.
Las rutas que participaron en la suspensión fueron Verde 1, 2, 3 y 4; Roja 1, 2, 3 y 4; Amarilla 2; Café Oro; y Urbanos Centros Comerciales. El paro comenzó por la mañana y concluyó alrededor de las 13:00 horas.
Cuando el servicio se restableció, las combis retomaron sus recorridos habituales. En una unidad de la ruta 3, una mujer usuaria le preguntó al chófer si al día siguiente volvería a haber paro. Él respondió que eran rumores, que no había nada oficial.
La unidad avanzó. El paro había terminado, pero la incertidumbre no del todo.
