Morelia, Mich. | Agencia ACG.- Bajo la sombra cada vez más escasa del bosque, frente al monumento a Cuauhtémoc, un grupo de personas se reúne con movimientos lentos y respiración pausada. Ahí, desde hace casi tres décadas, Aristeo Mercado Garduño ha mantenido viva la práctica del Tai Chi, un espacio que combina ejercicio, salud y contacto con la naturaleza.
La escena transcurre entre posturas suaves y un ambiente tranquilo, pero también entre señales claras de deterioro, como árboles secos, áreas sin riego y un paisaje que ha cambiado con el tiempo. Quienes acuden con frecuencia lo notan, especialmente quienes llevan años en el lugar.
El propio Aristeo recuerda que antes el bosque tenía más cuidado, incluso contaba con aspersores que mantenían verde la zona. Ahora, explica, esos sistemas prácticamente ya no funcionan en esta parte y el cambio es evidente: “esta área se ha secado muchísimo… por el quiosco hay partes verdes donde todavía hay agua, pero aquí no hay nada”, comenta al señalar el contraste dentro del mismo espacio.
A pesar de ello, la actividad no se detiene. Las clases continúan y también la intención de formar a más personas como instructores. La constancia del grupo ha permitido que el Tai Chi siga siendo una opción al aire libre, recomendada entre quienes han encontrado beneficios físicos y emocionales.
La práctica ya no se queda solo en el ejercicio. Entre los asistentes ha surgido la intención de hacer algo por el lugar, reforestar, cuidar y devolverle vida a esta parte del bosque. La idea es plantar árboles, regarlos y mantenerlos, incluso llevando agua por su cuenta mientras llegan las lluvias.
También señalan la importancia de que el espacio reciba mantenimiento, ya que no solo es utilizado para Tai Chi, sino también para otras actividades como yoga, box y artes marciales. Para ellos, es un punto clave para la ciudad.
El llamado es tanto a las autoridades como a quienes visitan el bosque, cuidar los árboles nuevos, respetar a los animales y evitar dañar el entorno. Incluso, mencionan con preocupación que han escuchado casos donde se ha afectado a la fauna, como las ardillas que habitan la zona.
Así, entre movimientos tranquilos y un entorno que necesita atención, el Tai Chi en el bosque no solo se practica: también se convierte en una forma de cuidar y defender este espacio natural.
