De acuerdo a los filósofos tener estatura de mira es poseer una visión totalizadora y crítica que permite al individuo situarse por encima de los cotidiano para actuar con sabiduría y generosidad.
Bajo esa definición habrá que preguntarse si en territorio michoacano existen figuras públicas que, en los hechos enarbolen dicha altura de miras, lo cual, evidentemente solo la practican unos cuantos.
En días muy recientes, el liderazgo de Morena exhibe una estrechez de miras, a través de una serie de dimes y diretes, sin mayor argumento que la descalificación y el manotazo, una enconada toma y daca.
Ante lo que considera la difusión periodística de mentiras, fuertes señalamientos y desacreditación esa dirigencia responde desde igual hasta peor; si, no utiliza fundamentos creíbles ni un discurso de altura de miras.
En otras palabras, denuesta a bote pronto, usa una rudeza innecesaria, una rústica reacción de amor con amor se paga; esa es parte de su naturaleza, no los cauces de las buenas costumbres ni siquiera guiña dirigirse a los tribunales.