Morelia, Michoacán

Investigadores adscritos a las universidades Nacional Autónoma de México (UNAM y Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH) realizan estudios del subsuelo en la región de Morelia para evaluar sus condiciones, sin efectuar excavaciones.

A través de un comunicado de prensa, la UNAM detalló que este estudio se realiza con métodos geofísicos, análisis morfológicos y paleosismología, para comprender los procesos de ruptura en el subsuelo de la zona de Morelia.

Así, se determinó que la falla de La Colina se extiende por 17 kilómetros y sigue tectónicamente activa, con la capacidad de generar sismos moderados por sí o en conjunto con fallas como La Paloma, Cerritos o Tarímbaro.

En San Juanito Itzícuaro, se identificaron señales de actividad sísmica miles de años atrás, además de verificar la continuidad de la falla y su potencial generador de nuevos sismos.

Los especialistas también encontraron dos tipos de deformación del subsuelo en Morelia, que son el hundimiento diferencial, causado por el agotamiento del manto acuífero, y el desplazamiento tectónico de las fallas activas.

La mayor velocidad de deformación por subsidencia se observa al suroeste de la capital michoacana, en coincidencia con el área donde se observa más crecimiento urbano y mayor demanda de agua subterránea.

Los análisis efectuados facilitan la comprensión del comportamiento del subsuelo, aún en espacios donde es complicado hacer excavaciones, y del sistema Morelia-Acambay, lo que se traduce en más elementos para llevar a cabo políticas de ordenamiento territorial y protección civil en espacios con estructuras tectónicas activas y procesos de subsidencia

Los investigadores a cargo del estudio son Jélime C. Aray Castellano, Pierre Lacan, Isabel Israde Alcántara, Jesús M. Ávila García, Adrián Jiménez Haro, pertenecientes al Instituto de Geofísica Unidad Michoacán, el Instituto de Geociencias y el Instituto de Investigaciones en Ciencias de la Tierra.