La anterior normativa sobre el salario mínimo en la ciudad en el sector privado data de 1964, entonces, la ley municipal fijó una retribución mínima de 1.50 dólares
Nueva York, EUA. La ciudad de Nueva York sacó adelante este jueves una normativa que fija un salario mínimo para los agentes de seguridad del sector privado por primera vez desde 1964, al ratificar una ley que mejora también las condiciones de trabajo y las vacaciones de los agentes de seguridad privados.
El Ayuntamiento anuló el veto impuesto por el anterior alcalde, Eric Adams, a 17 leyes, entre ellas, la Ley de Seguridad y Protección Aland Etienne, que lleva el nombre de un guardia de seguridad asesinado a tiros el año pasado.
La anterior normativa sobre el salario mínimo en la ciudad en el sector privado data de 1964, entonces, la ley municipal fijó una retribución mínima de 1.50 dólares la hora para los trabajadores que no fueran del sector público.
La ley garantizará un salario mínimo, vacaciones y días festivos pagados, y prestaciones complementarias para los entre 60.000 y 80.000 agentes de seguridad del sector privado de la ciudad de Nueva York.
La iniciativa busca igualar las compensaciones de los agentes de seguridad empleados en edificios públicos de la Gran Manzana con la de los del sector privado.
Actualmente, los guardias con contratos públicos reciben entre 18 y 22 dólares la hora, de acuerdo con los sindicatos.
En el sector privado es legal pagar a los agentes 17 dólares la hora, sin prestaciones, sin vacaciones pagadas y sin días festivos.
Un nuevo empleado en el sector, bajo esta normativa, deberá cobrar unos 26 dólares por hora, además de tener vacaciones pagadas, ocho días festivos pagados y contribuciones a la asistencia sanitaria.
Además, la norma busca atajar la crisis de rotación de personal en una plantilla compuesta principalmente por afroamericanos y latinos.
El presidente del 32BJ SEIU, el sindicato de trabajadores de edificios del noreste de EE.UU., Manny Pastreich, aseguró que la ley «cambiará la vida» de miles de agentes.
«Ningún agente de seguridad de la ciudad de Nueva York debería irse a dormir preguntándose cómo va a pagar el alquiler, las facturas médicas o alimentar a su familia», apuntó.