Morelia, Michoacán
En vez de fortalecerlo, el gobierno federal pretende desaparecer el Mecanismo de Protección a Periodistas y Defensores de Derechos Humanos, advirtió el dirigente estatal del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Guillermo Valencia.
Al acompañar a su hermano René Valencia a interponer una denuncia luego de haber sido perseguido y baleado por un grupo criminal, el priista denunció que los sicarios tenían mejores armas y equipamiento que los escoltas de su hermano y que un día después del atentado, se quedó sin seguridad y después se los reintegraron, pero sin municiones.
“La realidad es que el gobierno está buscando desaparecer ese mecanismo que ha sido tan importante para salvaguardar la vida de muchas personas que son periodistas, de los defensores de los Derechos Humanos, activistas, voces que son incómodas para el gobierno, pero que al final del día son voces importantes”, expuso durante su rueda de prensa semanal.
El priista reflexionó que desde cierto punto de vista podría considerarse que su hermano está siendo discriminado por haber sido candidato del PRI, puesto que en contraste, a los miembros del Movimiento del Sombrero se les dotó de seguridad federal inmediatamente y al parecer sin que lo hayan solicitado.
“Quieren que nos pase algo, nos quieren apagar la luz, ponernos así como lo hicieron en el Congreso en la sesión de Apatzingán que me mutearon ahí cuando me manifesté. O sea, acá me quieren mutear a balazos, los cabrones”, dijo.
De acuerdo con el diputado local, es evidente la intención de desaparecer los mecanismos de protección porque se les está limitando los recursos y con ello quedan prácticamente inoperantes:
“En una democracia plena se debe garantizar la vida de quienes nos atrevemos a opinar de ciertos temas, pero como lo que vivimos ya no es una democracia, lo que quieren es desaparecerlo”, continuó.
Ante el cuestionamiento de si valdría impulsar desde el Congreso local un mecanismo de protección estatal, el legislador consideró que más bien habría que fortalecer el federal, puesto que ni los periodistas ni los activistas confiarían en un esquema de protección local:
“Mi hermano, como lo ha dicho: oye, carnal, pues hay muchos policías buenos, pero también hay varios que trabajan para el crimen organizado y, ¿para que sepan dónde vivo?”