Morelia, Michoacán

Los retos sociales que enfrenta Michoacán y una arquidiócesis muy grande que precisa de relevar sacerdotes enfermos o de edad avanzada, son los primeros asuntos que abordará José Armando Álvarez Cano, como arzobispo de Morelia.

Álvarez Cano indicó que “saltan a la vista los retos sociales” con que cuenta la entidad y que llevan a que una de las prioridades de la Arquidiócesis de Morelia sea la contribución a los trabajos de pacificación y reconciliación.

Además, reiteró, se trata de una demarcación “muy grande”, donde se requiere de dar continuidad al acompañamiento a los sacerdotes y al Plan pastoral, que este año finaliza, y fomentar las vocaciones sacerdotales y el proceso de formación de estos, para el relevo de párrocos de edad avanzada o enfermos.

Para alcanzar estos objetivos, Álvatez Cano mencionó que la primera actividad que prevé llevar a cabo es un encuentro con sacerdotes y laicos, a fin de conocer sus expectativas para este nuevo período, ver qué se debe corregir o fortalecer y comenzar una fase de escucha que permita tener los elementos para planear y construir el futuro en conjunto.

Aunado a ello, sin una fecha establecida, una reunión con las autoridades estatales y municipales, para dar seguimiento a los trabajos de construcción de la paz, puesto que calificó como fundamental este acercamiento con los gobiernos civiles, así como con las instituciones educativas.

“Nadie puede caminar solo. Creo que el trabajo por la Paz no es una labor a corto plazo, se han tenido experiencias y avances significativos y se requiere de consolidar estos y crear nuevos”, explicó.

Álvarez Cano mencionó que, salvó un “pequeño saludo”, no ha tenido interacción con el papa León XIV, por lo que no ha recibido una encomienda específica para la Arquidiócesis de Morelia, aunque aseguró que “el papa conoce bien la situación de Michoacán y México”.

Agradeció a Carlos Garfias Merlos, ahora arzobispo emérito, su experiencia y su trabajo al frente de la Arquidiócesis de Morelia, y precisó que al momento no se prevén cambios o relevos dentro de la administración eclesiástica.