Morelia, Mich., a 04 de Marzo del 2026 | Mauro Díaz Baeza / Acueducto Noticias.- La inauguración marcó el arranque formal de ExpOrienta 2026. Antes de los discursos institucionales, una estudiante de la preparatoria Isaac Arriaga tomó el micrófono. Habló del futuro, de los sueños, de las prioridades que empiezan a pesar cuando se está por terminar la prepa. Dijo que ese espacio era una oportunidad para explorar, para descubrir qué inspira a cada quien. A las y los estudiantes de bachillerato les pidió aprovechar la experiencia al máximo: decidir con base en lo que apasiona, pero también considerando el campo laboral, las prácticas y lo que viene después del aula.
A los 16 o 17 años, tomar una decisión sobre qué estudiar suele sentirse desproporcionado. No porque no importe, sino porque llega demasiado pronto. Elegir carrera implica imaginarse a largo plazo cuando muchas cosas aún son inciertas. Y eso, claro, solo es posible si se tiene el privilegio de poder seguir estudiando. ExpOrienta se instala justo ahí: en ese momento incómodo donde el futuro deja de ser abstracto…
Después vinieron las palabras oficiales. La banda de guerra, la porra nicolaita “¡Pis-pas, pis-pas! ¡San Nicolás!” y, en medio del acto, un momento de tensión. Mientras hablaba la rectora Yarabí Ávila González, desde lejos se escucharon gritos. “¿Qué dicen?”, preguntó ella misma. Al entender las consignas —“La rectora es una bandida”, “Fuera rectora”, “Paga rectora, seguro de vida”— pidió respeto para continuar. El episodio rompió por segundos y recordó que la universidad también es un espacio atravesado por conflictos.
Con la inauguración concluida, la dinámica cambió. Los pasillos se convirtieron en un corredor informativo con los 55 programas educativos de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, además de otras instituciones que ampliaron el panorama: la Universidad de Morelia, la Universidad Tecnológica de Morelia, el Tecnológico de Monterrey, la ENES Morelia, entre otras.
En cada stand, quienes daban la cara eran los mismos estudiantes. “¿Te gusta la física?”, “¿te interesa la música?”, “¿eres bueno en matemáticas?”. Así se iba acotando el camino. En Historia se hablaba de la importancia de conocer el pasado para entender las decisiones del presente. En Comunicación aparecían conceptos como semiótica, prensa, producción de audio y video.
Las carreras más concurridas eran, casi siempre, las que podían mostrar algo concreto. En Odontología, por ejemplo, las y los estudiantes enseñaban cómo hacer impresiones dentales con alginato. En Seguridad Pública, una escena del crimen armada paso a paso captaba la atención. La Facultad de Música tocaba en vivo; Danza presentaba un performance que detenía el flujo de gente. Aprender haciendo, aunque fuera por unos minutos, parecía convencer más que cualquier folleto.
Por los pasillos también se colaba la vida universitaria en otras formas. Una tuna avanzaba cantando “¿Quién será?”, mientras, en stands menos vistosos pero igual de importantes, se hablaba de dónde vivir. Las casas de estudiantes (literalmente casas compartidas, con costos más accesibles) explicaban cómo funcionan para quienes llegan de otros municipios sin redes en la ciudad.
Había quienes caminaban con rumbo fijo, preguntando directamente por el área de la salud. Otros deambulaban, entraban a un stand, salían con más dudas y seguían. Nadie parecía tener todo claro, y eso, lejos de ser un problema, era parte del ejercicio.
ExpOrienta se desarrolla del 4 al 6 de marzo, de miércoles a viernes. Durante esos días, la universidad se abre como un espacio de prueba, no de certezas. No promete futuros asegurados ni decisiones correctas, pero sí información, contraste y tiempo para pensar. En un contexto donde elegir qué estudiar sigue siendo una apuesta grande, asomarse al futuro acompañado —aunque sea por unas horas— ya es un primer paso.
