El Derecho a la Ciudad
DÍA MUNDIAL DE LA POBLACIÓN
Salvador García Espinosa
El pasado 11 de julio se conmemoró Día Mundial de la Población por parte del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA por sus siglas en inglés), que es la agencia de las Naciones Unidas para la salud sexual y reproductiva. El tema de este año es: “Hacer realidad las esperanzas y aspiraciones de las y los jóvenes, tanto hoy como en el futuro”.
Los cambios poblacionales en México han sido tan significativos, que basta mencionar que la tasa de crecimiento poblacional disminuyó de forma sostenida, al pasar de 3.2% anual en la década de 1970, y la población tendía a duplicarse cada 20 años a menos del 1% en la actualidad. Otro indicador relevante es que aumentó la esperanza de vida; en la actualidad es de 75.85 años en promedio, aunque en Michoacán es de 74.54 años, es decir, 15 años más que en 1970. Claro que los retos son significativos ante un proceso de envejecimiento acelerado y el amplio conjunto de necesidades sociales que esto implica.
El envejecimiento poblacional suele ir acompañado de una reducción en el tamaño de los hogares. Además, la reducción de la fecundidad va acompañada no sólo de una disminución en el tamaño de las familias, sino que se vuelven más diversas. En la actualidad se identifican 11 diferentes conformaciones familiares, y de acuerdo con el INEGI, el promedio general de integrantes de los hogares fue de 3.3 personas, con tendencia a la baja como consecuencia de la baja fecundidad y del cambio en las preferencias reproductivas de las mujeres y las familias.
En la actualidad la mayor parte de la población se concentra en edades potencialmente productivas y reproductivas. Los menores de 12 años representan 18.45% del total, mientras que los adolescentes de entre 12 y 29 años conforman 29.74%. El mayor porcentaje (38.56%) corresponde a personas de 30 a 59 años; esta situación demanda implementar políticas de desarrollo que favorezcan el crecimiento de la economía e incrementen la productividad. Por el contrario, la población mayor de 60 años representa 13.24% del total, pero con una clara tendencia a incrementarse significativamente en los próximos 20 años. Un caso excepcional es Michoacán en donde las personas mayores de 65 años representan 34.5% del total de la población.
Hoy más que nunca es necesario fortalecer el diseño de políticas públicas bajo las condicionantes demográficas, y más en una entidad como Michoacán, donde la migración es una condicionante transversal a todas las políticas, por su incidencia directa o indirecta. Dos conceptos adquieren relevancia:
Inteligencia demográfica. Entendida como la capacidad de la sociedad para producir datos y desagregarlos en aras de prosperar ante los cambios demográficos. Aquí el fortalecimiento del Consejo Estatal de Población (COESPO) y su vinculación con las secretarías de gobierno resulta fundamental.
Resiliencia demográfica. Entendida como la capacidad para adaptarse proactivamente a los cambios demográficos, mitigar sus impactos negativos; se trata de convertir en oportunidades las condiciones poblacionales, a fin de que contribuyan a un desarrollo más sostenible y de respeto y la protección de los derechos humanos.
Sin duda que la transición demográfica es factor fundamental para el diseño de las políticas económicas y sociales, como lo son las relacionadas con los ámbitos aboral, educativo, de salud, seguridad social y vivienda entre otros más; para adecuar las políticas nacionales a la realidad estatal y regional de Michoacán.