El gobierno estatal considera un hito histórico la estrategia que apoyará a jóvenes de nivel medio y superior

Arved Alcántara / La Voz de Michoacán

Morelia, Michoacán. El programa D4TA, aunque positivo en términos de apoyo inmediato para los estudiantes, no resuelve la brecha digital en Michoacán y corre el riesgo de quedarse como una medida de alcance limitado frente a problemas estructurales de conectividad y equipamiento tecnológico en el sistema educativo, advirtió el presidente de Mexicanos Primero Michoacán, Erik Avilés Martínez, al evaluar los alcances de la estrategia de conectividad.

El programa, de coordinación estatal y federal, consiste la entrega de un chip con 4 GB mensuales de Internet durante seis meses para estudiantes de nivel medio superior y superior del sistema público, con acceso ilimitado a redes sociales, llamadas y mensajes. Para la organización, se trata de una medida útil como apoyo inmediato, pero insuficiente para cerrar una brecha que tiene dimensiones mucho más amplias y profundas.

El registro para acceder al programa concluyó formalmente el viernes 20 de marzo, con lo que quedó delimitado su universo de beneficiarios, si bien se anunció una segunda ampliación para ciertas zonas de la entidad hasta el próximo viernes 27. En Michoacán, el sistema educativo atiende a aproximadamente 1.2 millones de estudiantes en todos los niveles. De ellos, alrededor de 142 mil corresponden a nivel medio superior y más de 94 mil a nivel superior. Incluso si el programa alcanzara a la totalidad de estos segmentos, su cobertura representaría apenas una fracción del total, con la exclusión completa de estudiantes de educación básica.

Desde la perspectiva de Mexicanos Primero Michoacán, este punto es central, ya que la alfabetización digital y el acceso a herramientas tecnológicas no pueden limitarse a etapas avanzadas del proceso educativo. La ausencia de conectividad en primaria y secundaria implica que una parte significativa de la población estudiantil (más del 80%) queda fuera del desarrollo de habilidades fundamentales para su trayectoria académica.

A ello se suma un problema estructural que el programa no atiende: la cobertura real de señal. En regiones como la Sierra-Costa, Tierra Caliente y la Meseta Purépecha, el acceso a redes móviles es deficiente o inexistente. En estos contextos, la entrega de chips carece de efectividad práctica, ya que los estudiantes no podrán utilizar sus dispositivos en regiones donde no tienen conectividad de origen. La autoridad estatal ha planteado la instalación de antenas en coordinación con la Comisión Federal de Electricidad (CFE), pero este proceso requiere seguimiento para verificar su alcance real y tiempos de implementación.

Es de resaltar que aún en poblaciones de mayor tamaño, como Nahuatzen, Paracho, Arteaga o Coalcomán, la conectividad es deficiente con la mayoría de compañías de telefonía celular, lo que implica conversaciones cortadas y bajas velocidades de navegación, si es que es posible conectarse. La organización teme que la entrega de chips sustituya el interés por mejorar una red telefónica y de datos que sigue limitada debido a la propia orografía michoacana.

En este orden de ideas, el análisis de Mexicanos Primero aborda también las condiciones materiales del sistema educativo. En Michoacán, dos de cada tres escuelas no cuentan con servicios básicos completos, lo que incluye carencias en agua potable, electricidad o infraestructura adecuada. Bajo estas condiciones, la conectividad individual mediante datos móviles no sustituye la necesidad de garantizar entornos escolares funcionales. “La brecha digital se inserta, en este sentido, en una brecha más amplia de desigualdad”.

Otro de los puntos a tomar en cuenta, alerta Erik Avilés, es la suficiencia del volumen de datos asignados. La cobertura de 4 gigabytes mensuales puede resultar limitada frente a las exigencias del entorno digital educativo modernos. Actividades como videoclases, descarga de materiales, uso de plataformas académicas o consulta de contenidos en línea consumen rápidamente la capacidad disponible. Una sesión de clase en línea de una hora puede requerir alrededor de 1 GB de datos, mientras que el consumo de video educativo puede oscilar entre 300 y 500 MB por hora. En estas condiciones, el margen de uso intensivo es reducido.

Reconoció Erik Avilés que el diseño del programa incluye acceso ilimitado a redes sociales, lo que facilita la comunicación entre estudiantes y docentes para poder armas actividades a través de las plataformas (como Meta, especialmente WhatsApp y Facebook), si bien al final de cuentas tendría que hacerse una evaluación para saber qué tanto ayudó la entrega de chips, para qué fueron usados realmente los datos y en qué regiones hubo una mayor utilización de los mismos.

Programa, para conectar y apoyar gasto familiar

Del otro lado, la postura del gobierno estatal sostiene que el programa representa un avance concreto en el acceso a la conectividad. El gobernador Alfredo Ramírez Bedolla ha planteado que la entrega de chips constituye “una herramienta de justicia social orientada a eliminar barreras que limitan el acceso a la información”, al permitir que estudiantes realicen tareas, investigaciones y actividades académicas en línea.

Para la administración estatal, la conectividad es entendida como un habilitador de oportunidades. El Gobierno de Michoacán sostiene que el acceso a Internet amplía las posibilidades de aprendizaje y contribuye a reducir desigualdades asociadas a factores económicos. La implementación del programa se presenta como un esfuerzo conjunto entre el gobierno estatal y la CFE, que participó en la dotación inicial de chips.

En la misma línea, la titular de la Secretaría de Educación del Estado (SEE), Gabriela Molina Aguilar, ha señalado que “la conectividad se ha convertido en un insumo indispensable para el proceso educativo”. De acuerdo con datos oficiales, el 68% de los estudiantes utiliza Internet de manera cotidiana para actividades escolares, lo que refuerza la necesidad de garantizar su acceso.

La funcionaria también ha destacado el impacto económico del programa. Según cifras de la propia dependencia, el 45% de los estudiantes destina entre 200 y 400 pesos mensuales a recargas de datos móviles (…), por lo que el programa no solamente incide en el acceso a herramientas digitales, sino también en la economía familiar, al mitigar un gasto recurrente.

Para la autoridad, el alcance de más de 107 mil estudiantes posiciona a Michoacán como una entidad que avanza en la implementación de políticas de conectividad educativa, si bien inicialmente se dijo que la estrategia dotaría de chips a más de 200 mil jóvenes.

Tecnología y conectividad como derechos

No obstante, Mexicanos Primero Michoacán subraya que el programa D4TA sigue siendo insuficiente y, aunque puede resolver en la inmediatez un tema de conectividad para algunos alumnos, no intenta atajar de fondo la brecha digital en la entidad, “que responde a factores estructurales que no se resuelven con medidas focalizadas”.

En este contexto, la organización plantea que la prioridad debe centrarse en la conectividad institucional, es decir, “garantizar que cada plantel educativo cuente con acceso fijo a Internet, lo que permitiría a los estudiantes desarrollar sus actividades académicas dentro de la escuela, sin depender exclusivamente de datos móviles”. Erik Avilés sostiene que esto favorecería condiciones más equitativas entre estudiantes.

El también especialista en política pública recordó que modelos internacionales han abordado la brecha digital mediante estrategias integrales que combinan infraestructura, dispositivos y enfoque pedagógico. Por ejemplo, en Uruguay, el Plan Ceibal permitió la distribución masiva de dispositivos y el acceso a conectividad, acompañado de una reorientación hacia el aprendizaje efectivo. Otro caso de éxito fue en Estonia, la incorporación del pensamiento computacional desde la educación básica consolidó el desarrollo de competencias digitales a la par de que se equiparon los planteles.

“A partir de estos referentes, Mexicanos Primero Michoacán plantea la necesidad de avanzar hacia un modelo que incluya un diagnóstico público de cobertura digital por región”, insistió Erik Avilés, con la implementación de Internet fijo en escuelas como un derecho educativo, la formación docente en competencias digitales y la integración de habilidades tecnológicas en el currículo desde niveles básicos.

También propone la creación de un observatorio ciudadano que permita evaluar de manera permanente el impacto de las políticas de tecnología educativa, con participación de distintos actores. Abundó que era imperativo implementar un programa de conectividad educativa en Michoacán que contemple la dotación de dispositivos electrónicos a estudiantes de bajos recursos, el establecimiento de centros comunitarios digitales en zonas estratégicas, convenios con proveedores de internet para tarifas preferenciales educativas, formación en competencias digitales para toda la comunidad escolar y el desarrollo de contenidos educativos digitales, plenamente adaptados al contexto local.

“Y, sobre todo, insistir en lo que el artífice del Plan Ceibal, Miguel Brechner, dijo con una claridad: nadie pregunta si una escuela debe tener agua potable o electricidad; de la misma manera, nadie debería plantearse si una escuela debe o no tener acceso a tecnología y conectividad”, concluyó el delegado de Mexicanos Primero en Michoacán.