Humberto Castillo Mercado
Morelia, Mich.-Integrantes de la comunidad sorda de Michoacán, así como amistades cercanas del matrimonio conformado por Anayeli y Víctor, intérpretes de Lengua de Señas Mexicana, reiteraron que aún existen vacíos importantes en la investigación del asesinato que también cobró la vida de su hija menor, por lo que exigieron verdad, justicia y garantías de no repetición.
Familiares, amigos y colectivos señalaron que, aunque las autoridades han informado sobre la detención de un probable responsable, persisten dudas sobre cómo ocurrieron realmente los hechos. Uno de los amigos más cercanos de la familia expresó que el caso no puede darse por esclarecido.
“Realmente no sabemos tanto. Faltan más investigaciones, incluso de forma independiente, porque el modo en que pasaron realmente los hechos todavía no lo sabemos absolutamente nada”, afirmó.
El entrevistado recordó el compromiso social de Anayeli y Víctor, quienes trabajaron de manera constante en favor de distintas comunidades y causas colectivas.
“Nunca me dejaron solo, siempre me ayudaron y juntos empezamos a hacer toda la labor para que los pueblos indígenas tuviéramos justicia. Por eso hoy seguimos exigiendo justicia, para que realmente se logre”, señaló.
Ellos eran nuestras manos y voces
Por su parte, Juvencia Citlali Ortiz, vicepresidenta de la Asociación Cultural de Sordos de Michoacán, subrayó que el asesinato del matrimonio intérprete también evidencia las barreras de accesibilidad que enfrentan las personas sordas y la vulnerabilidad en la que se encuentran quienes facilitan la comunicación.
“Quiero que reflexionen sobre las barreras que tenemos las personas sordas. Los intérpretes son nuestras manos para poder comunicarnos. Sin ellos, tenemos menos accesibilidad”, expresó.
Ortiz hizo un llamado a las autoridades y a la sociedad para proteger a la comunidad intérprete, al considerar que su labor es indispensable para garantizar derechos básicos.
“Por eso pedimos justicia y que se cuide a los intérpretes. Les pedimos que nos apoyen y difundan, porque juntos podríamos tener un mundo mejor”, concluyó.
Las y los manifestantes coincidieron en que este crimen no solo representa una tragedia familiar, sino un golpe profundo para la comunidad sorda y para los derechos humanos, por lo que reiteraron su exigencia de que el caso se esclarezca totalmente y no quede impune.